Felipe está en último curso de informática. Tiene una idea para una aplicación informática que promete ser un bombazo de venta para empresas. Hoy ha ido a una convención sobre nuevas tecnologías por orden de un profesor.
Roberto estudia publicidad y relaciones públicas. Está en la misma convención.
Como suele pasar en estos sitios se termina conociendo gente nueva, y Felipe y Roberto hablaron de la aplicación de Felipe y decidieron unir fuerzas.
Intercambiaron un par de correos y Roberto con siguió una cita con un inversor, con muy buenas perspectivas. Un par de meses después Felipe lo había ido dejando por exámenes, pero por fin le mandó a Roberto un guión con la idea. Otro par de meses después Felipe lo había ido dejando por trabajos de clase, pero le mandó a Roberto un par de detalles más en los que había pensado. Un par de meses después otro informático había programado toda la aplicación, y Felipe no había vuelto a dar señales de vida.
El día de la presentación del proyecto, el inversor le preguntó a Roberto por aquél chico con el que había ido a verle. La respuesta de Roberto fue: "¿Quién?"
Thursday, 21 February 2013
Thursday, 14 February 2013
El detalle más pequeño
Sus miradas se cruzaron. Pero no sus ojos.
Madrid, las diez de la noche. Rubén charla con amigos sentado en el respaldo de un banco del Retiro. Marta se acerca a cerrar una persiana de su casa en Delicias. Miran un momento hacia arriba, ella hacia Venus, a él le atrapa la luna. Las líneas perfectas que salen de sus miradas coinciden en un minúsculo punto mucho más allá de la estratosfera.
Después de un interminable viaje a través del espacio, la partícula luminosa Venus-HogarTerrícola fue a parar a los ojos marrones de una chica terrestre como cualquier otra, no sin antes cruzarse con la onda luminosa Luna-Retiro, en un diminuto punto perdido en el espacio, durante el periodo de tiempo más breve que pueda existir. Fue suficiente para que se enamoraran.
Años después, tras unos cuantos encuentros y desencuentros, a ellos les gustaba contar que lo suyo era cosa del destino, pero en realidad fueron dos pequeñísimas migajas de luz que lucharon por estar juntas.
Madrid, las diez de la noche. Rubén charla con amigos sentado en el respaldo de un banco del Retiro. Marta se acerca a cerrar una persiana de su casa en Delicias. Miran un momento hacia arriba, ella hacia Venus, a él le atrapa la luna. Las líneas perfectas que salen de sus miradas coinciden en un minúsculo punto mucho más allá de la estratosfera.
Después de un interminable viaje a través del espacio, la partícula luminosa Venus-HogarTerrícola fue a parar a los ojos marrones de una chica terrestre como cualquier otra, no sin antes cruzarse con la onda luminosa Luna-Retiro, en un diminuto punto perdido en el espacio, durante el periodo de tiempo más breve que pueda existir. Fue suficiente para que se enamoraran.
Años después, tras unos cuantos encuentros y desencuentros, a ellos les gustaba contar que lo suyo era cosa del destino, pero en realidad fueron dos pequeñísimas migajas de luz que lucharon por estar juntas.
Thursday, 7 February 2013
Raíces
Inicio del camino. Avanza. Bifurcación. Elección.
Sigue el camino. Avanza. Otra bifurcación. Nueva elección.
¿A dónde se dirigen? No se ve más que unos pocos metros por delante. Un camino del sur que termina llevando al norte. Una ramificación al este que devuelve al mismo punto. Mil caminos, ¿cuál es el bueno? El bueno... ¿el bueno para qué? Diferentes sitios. Diferentes personas.
Miedo. No, no dejes de andar. Parar es marchitarse. Hay que decidir, decir adiós.
Mil vidas. Mil muertes.
Sigue el camino. Avanza. Otra bifurcación. Nueva elección.
¿A dónde se dirigen? No se ve más que unos pocos metros por delante. Un camino del sur que termina llevando al norte. Una ramificación al este que devuelve al mismo punto. Mil caminos, ¿cuál es el bueno? El bueno... ¿el bueno para qué? Diferentes sitios. Diferentes personas.
Miedo. No, no dejes de andar. Parar es marchitarse. Hay que decidir, decir adiós.
Mil vidas. Mil muertes.
Thursday, 31 January 2013
Semillas
Esta es la historia de un chico joven y fuerte, escrita por un hombre de mediana edad muy carismático, cuya historia fue creada por alguien solitario, pero muy inteligente, en una historia ideada por una mujer acomplejada, pero muy atractiva, de un libro creado por un escritor profesional sin escrúpulos, pero muy hábil en todo lo que se propone, habitante de un libro escrito por mí.
Thursday, 24 January 2013
1/10/2012
Querido diario:
Hoy en clase me han dicho algo un poco raro. Me han dicho que me conozco poco. Es raro, porque llevo toda la vida conmigo, pero he preguntado qué se puede hacer para cambiar eso. Me han dicho algo como que debería hablar conmigo misma. Mañana lo intento sin falta.
3/10/2012
Querido diario:
Ayer estuve muy ocupada, pero hoy he intentado llamarme. He cogido mi móvil y he marcado mi número, pero estaba comunicando. Seguiré intentándolo.
11/10/2012
Querido diario:
Ya llevo varios días y nada, siempre comunica. Lo he comprobado y no, no me he dejado el móvil descolgado. Debo ser una chica muy popular.
19/10/2012
Querido diario:
Creo que me estoy dando esquinazo para no hablar conmigo. No lo entiendo, creía que me apreciaba. ¿Me habré hecho algo sin darme cuenta y estaré enfadada?
29/10/2012
Querido diario:
Esto está empezando a consumirme. Ya hace algunos días que dejé de llamarme, pero aún así, cada vez que suena el móvil lo miro con miedo, ¿por qué no me devuelvo las llamadas? Hoy ha sido lo peor, me ha llamado una amiga y, como me he cabreado tanto al ver el número, he sido una borde. Me está chupando la moral.
10/11/2012
Querido diario:
¡No te lo vas a creer! Hoy, en casa de mamá, se lo he contado y me ha dicho que volviera a llamar, y me ha traído un teléfono. Yo no quería, porque estaba muy enfadada, pero he llamado. Entonces ha sonado mi móvil... ¡y era yo! Le he preguntado que por qué nunca me ha devuelto las llamadas, y resulta que nunca ha recibido ninguna, pero ¡ella también ha estado intentando llamarme! Hemos llorado un poco y se me ha olvidado para lo que estaba llamando, así que hace un rato he vuelto a intentar llamar, pero salía comunicando. No sé qué narices le pasa al teléfono.
Querido diario:
Hoy en clase me han dicho algo un poco raro. Me han dicho que me conozco poco. Es raro, porque llevo toda la vida conmigo, pero he preguntado qué se puede hacer para cambiar eso. Me han dicho algo como que debería hablar conmigo misma. Mañana lo intento sin falta.
3/10/2012
Querido diario:
Ayer estuve muy ocupada, pero hoy he intentado llamarme. He cogido mi móvil y he marcado mi número, pero estaba comunicando. Seguiré intentándolo.
11/10/2012
Querido diario:
Ya llevo varios días y nada, siempre comunica. Lo he comprobado y no, no me he dejado el móvil descolgado. Debo ser una chica muy popular.
19/10/2012
Querido diario:
Creo que me estoy dando esquinazo para no hablar conmigo. No lo entiendo, creía que me apreciaba. ¿Me habré hecho algo sin darme cuenta y estaré enfadada?
29/10/2012
Querido diario:
Esto está empezando a consumirme. Ya hace algunos días que dejé de llamarme, pero aún así, cada vez que suena el móvil lo miro con miedo, ¿por qué no me devuelvo las llamadas? Hoy ha sido lo peor, me ha llamado una amiga y, como me he cabreado tanto al ver el número, he sido una borde. Me está chupando la moral.
10/11/2012
Querido diario:
¡No te lo vas a creer! Hoy, en casa de mamá, se lo he contado y me ha dicho que volviera a llamar, y me ha traído un teléfono. Yo no quería, porque estaba muy enfadada, pero he llamado. Entonces ha sonado mi móvil... ¡y era yo! Le he preguntado que por qué nunca me ha devuelto las llamadas, y resulta que nunca ha recibido ninguna, pero ¡ella también ha estado intentando llamarme! Hemos llorado un poco y se me ha olvidado para lo que estaba llamando, así que hace un rato he vuelto a intentar llamar, pero salía comunicando. No sé qué narices le pasa al teléfono.
Monday, 16 July 2012
Al tacto
Está desorientado, no está en su cama. Las sábanas son suaves y
huelen a una mezcla de suavizante y de sudor. Intenta moverse, y
entonces tiene la impresión de haber cumplido treinta años más en una
noche. Le pesan los brazos, le duele la cabeza y siente la boca pastosa.
Al incorporarse le sorprende lo frío que está el suelo, desde luego ese no es su parqué, y la cama parece algo más baja, o puede que sea por el esfuerzo de levantarse tan dolorido.
Camina siguiendo la pared, sintiendo el gotelé con la punta de los dedos, arrastrando los pies descalzos, tropezando con trozos tela no identificados. No encuentra su ropa.
Al atravesar la puerta le envuelve una ola de frescor y parece que los pulmones se le llenan de oxígeno. No conoce la casa, sigue el sonido de una cucharilla removiendo algo que huele como café y, al llegar al quicio de una puerta, el sonido se cambia por unos pasos descalzos acercándose y un cuerpo tibio que lo presiona contra la fría pared con todo su peso. Siente la presión de sus pechos mientras recibe un beso húmedo y tierno y palpa una cintura femenina y tirando a delgada. Tiene el pelo largo y mojado, con olor a champú, la ropa es de una sola pieza y tela muy fina, y no lleva ropa interior. Quiere saber quién es la desconocida, pero le da miedo romper la magia. Ella cierra una mano sobre la suya y lo guía con firmeza a través de la casa de vuelta al dormitorio.
Le sienta en la cama con un beso más y rebusca en la habitación para recuperar su ropa. Pide perdón por el desorden. Por fin escucha su voz, le suena, y por el tono parece que sonríe. Es una chica de clase con la que no ha tenido mucha relación hasta ahora.
Por fin se atreve a preguntar por la noche anterior, y ella se detiene, parece decepcionada. Claro, demasiado alcohol... pero él no está arrepentido, sólo un poco desconcertado. Cuando le acerca un trozo de tela que suena como unos vaqueros le coge la muñeca y se la sienta en las piernas. Las puntas de sus narices se tocan y puede notar su aliento. Le acaricia la cara, intentando ver si es bonita. Parece preciosa, con la piel suave, el pelo cayendo por la frente, la nariz recta, los labios redondeados. Le pregunta de qué color tiene el pelo, dice que es morena. El único color que él puede ver. Tal vez se enamore.
Al incorporarse le sorprende lo frío que está el suelo, desde luego ese no es su parqué, y la cama parece algo más baja, o puede que sea por el esfuerzo de levantarse tan dolorido.
Camina siguiendo la pared, sintiendo el gotelé con la punta de los dedos, arrastrando los pies descalzos, tropezando con trozos tela no identificados. No encuentra su ropa.
Al atravesar la puerta le envuelve una ola de frescor y parece que los pulmones se le llenan de oxígeno. No conoce la casa, sigue el sonido de una cucharilla removiendo algo que huele como café y, al llegar al quicio de una puerta, el sonido se cambia por unos pasos descalzos acercándose y un cuerpo tibio que lo presiona contra la fría pared con todo su peso. Siente la presión de sus pechos mientras recibe un beso húmedo y tierno y palpa una cintura femenina y tirando a delgada. Tiene el pelo largo y mojado, con olor a champú, la ropa es de una sola pieza y tela muy fina, y no lleva ropa interior. Quiere saber quién es la desconocida, pero le da miedo romper la magia. Ella cierra una mano sobre la suya y lo guía con firmeza a través de la casa de vuelta al dormitorio.
Le sienta en la cama con un beso más y rebusca en la habitación para recuperar su ropa. Pide perdón por el desorden. Por fin escucha su voz, le suena, y por el tono parece que sonríe. Es una chica de clase con la que no ha tenido mucha relación hasta ahora.
Por fin se atreve a preguntar por la noche anterior, y ella se detiene, parece decepcionada. Claro, demasiado alcohol... pero él no está arrepentido, sólo un poco desconcertado. Cuando le acerca un trozo de tela que suena como unos vaqueros le coge la muñeca y se la sienta en las piernas. Las puntas de sus narices se tocan y puede notar su aliento. Le acaricia la cara, intentando ver si es bonita. Parece preciosa, con la piel suave, el pelo cayendo por la frente, la nariz recta, los labios redondeados. Le pregunta de qué color tiene el pelo, dice que es morena. El único color que él puede ver. Tal vez se enamore.
Monday, 18 June 2012
Pueblo perdido
Patricia puso un pie en la piedra. El pueblo sin puerto se hacía
pesado en agosto. Pasando los dedos por el pelo empapado de sudor, un
pájaro piaba pescando pulgones. El sol no se apiadaba pasado mediodía, y
Pablo no aparecía. Plantón. Pasó por la puerta, podrida de esperar. El
paleto perdió su oportunidad.
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