Tuesday, 1 December 2009

Libre de mí

Lo pensé ayer: quiero ser dos personas, o tres o cuatro o cinco. Ser quince personas para vivir quince vidas, para no dejarme nada. Porque quiero estar contigo, pero que me dejes libre, porque necesito hacer cosas que no hago por ti. Llega un momento en que me agobias, porque quiero estar con más gente, hacer locuras, vivir a tope.
Lo pensé ese día en que llevaba una semana sin verte, en que conocí a alguien que podría haber sido el amor de mi vida, ¿quién sabe? Parecía dulce y con futuro, y me lo estoy perdiendo. A esa persona y a tantas otras.
Esta noche le he dado vueltas a solas en mi cama, esta mañana por la calle al cruzarme con unos labios carnosos, en sueños diurnos durante todo el día. Casi he decidido que no puedo más, que me agobia estar contigo, que necesito otras vidas, y que te lo quiero contar todo, pero cuando te encuentro... no falla nada. Es todo perfecto, tu sonrisa, tu tacto, tu olor, tu voz.
Es entonces cuando me doy cuenta, me pasaría lo mismo con otras mil personas, con otras mil sonrisas, en otras mil vidas en las que os echaría de menos a ti y a todas las demás vidas que no estoy viviendo, porque no necesito ser libre de ti, sino de mí.

Wednesday, 4 November 2009

Largo querer

Te quiero tanto que te has convertido en una parte más de mi vida.
Te quiero tanto que paso tanto tiempo contigo que ya no noto cuándo estás.
Te quiero tanto que tu presencia se ha diluido hasta no saber cuánto te quiero.
Te quiero tanto, y hace tanto, que tengo que concentrarme para recordar que te quiero.
Te quiero tanto que, sin acabarse la pasión, se ha convertido en dulce rutina.
Te quiero tanto que no tengo miedo de perderte, porque perderte ya no es una opción.
Tanto te quiero... que no sé dónde terminas tú y empiezo yo.

Friday, 18 September 2009

Esos ojillos

Me gustan tus ojos de noche, con las pupilas dilatadas por la luz eléctrica. De día también son bonitos, claros, con un color indefinido entre el marrón, el amarillo y el verde, con las pupilas alargadas, más duras y distantes. Pero me gustan especialmente de noche, cuando la falta de luz hace que parezcan más tiernos, infantiles, interesados en todo lo que miras. Más alegres.
Te acercas cauteloso, despacio, haciendo crujir el suelo; cosa sorprendente porque dicen que sois muy silenciosos, pero tú no, siempre sé por dónde te acercas; y entonces me reclamas un poco de esas atenciones que tanto te gustan. Sin insinuaciones. Siempre dejas claro lo que quieres de la manera más escandalosa posible. Y entonces tengo que dejar lo que esté haciendo para ir a hacerte lo que sea que quieras esta vez, dejándote en seguida, deseando que haya sido suficiente y que me dejes en paz, pero nunca es suficiente y al cabo de nada ya has vuelto, y es cuando me derrito, cuando me doy cuenta de que me puedes, que no puedo ignorarte y hacer como que no te oigo.
Seguro que son esos ojillos infantiles, tan dilatados que parece que quieran abarcarlo todo, esos ojillos con los que me dejas entrar en tu mundo y que siempre dicen "con lo inocente que soy yo, cómo me vas a dejar aquí sufriendo".

Sunday, 12 July 2009

Atascada en una vida atascada

Se llama Vanesa. Es trabajadora, responsable, atenta, algo coqueta y, sobre todo, muy insegura. Acaba de cumplir 31 años y, descontando un par de amigas íntimas, está bastante sola. Últimamente se ha estado fijando en un compañero de la oficina, un chico que parece alegre y extrovertido. Hace ya dos o tres meses que le ayudó a recoger aquellos documentos que se le cayeron, uno de tantos montones de documentos que demuestran su exceso de trabajo y que tuvo que llevar desde la mesa del jefe, que tenía el día vago, hasta la suya propia, para que sus horas extra gratuitas sirvieran para que a ese mismo jefe le pudieran dar sus palmaditas en la espalda.

Ahora Vanesa se está maquillando. Nunca se ha puesto mucho más que un poco de colorete, pero esta tarde está intentando estar perfecta para la cena de la empresa, y por eso le tiembla la mano mientras intenta pintarse la raya. ¿Y para qué? ¿A él le gusta? Fue muy amable y siempre sonríe, nunca ha tenido una mala palabra para ella... pero cómo iba a fijarse un chico tan popular en alguien tan invisible. ¿Si consigue ponerse guapísima conseguirá llamar su atención? Pero...

...ni siquiera consiguió sentarse cerca de él. La primera reunión en toda su vida a la que le apetece ir y solamente alcanza a ver el motivo medio escondido detrás de un montón de gente. Y aún así no hace más que intentar parecer simpática por si en algún momento mira hacia ella. Y es realmete difícil parecer simpática con el baboso que le ha tocado al lado, un cincuentón que se debe creer Robert Refford.

Vaya, Vanesa no sabía que había baile en este local. La gente se levanta, habla... no es que bailen muchos, pero... podrá acercarse... ¿y si tiene novia? ¿Y si está casado? ¿Y si no es su tipo? Va a decir que no quiere nada con ella. Podrá soportarlo, sonreirá y ya llorará en su casa a solas. Pero si quisiera bailar con ella... *pum pum*, nota lo fuerte que le late el corazón. Dirá que no, pero será la primera vez que haga algo tan arriesgado *pum pum*. Oh, no, está hablando con más gente *pum pum*.

No dijo que no. La repuesta no fue un no. Fue una sonora carcajada que dio la vuelta al mundo antes de ir a morir en el pecho de Vanesa. Ella no está acostumbrada a estas cosas y claro, no sabe que él ya ha bebido demasiado, que se está divirtiendo contando anécdotas con sus amigos, que casi ni ha oído lo que ella decía... Ya desde su asiento, petrificada, pensaba que debería irse a casa. Porque ahora aquí ya no hace nada, en casa está mejor, pero casi no le aguantan las piernas. Debería irse porque el desgraciado que se ha reído de ella no va a venir de repente a pedir perdón. No debería irse, debería echarse a llorar para que se sintiera culpable y todo el mundo supiera lo mala persona que es. O salir a comprar un laxante y echárselo en la bebida. Sí, eso es, él tiene que sufrir por lo que le acaba de hacer, un laxante... o un suicidio y dejar una nota escrita en una servilleta. Así mata dos pájaros de un tiro, él se siente mal y ella no tiene que cargar con la vergüenza. Y habla con toda esa gente y todos se ríen, seguro que todavía se están riendo de ella, porque claro, una pobre mierdecita intentando salir a bailar con un apuesto semental es algo tan irrisorio... irá al baño, lo atascará con papel y tirará de la cadena hasta que se inunde todo el local, y que se joda la fiesta y las risas de todos esos imbéciles sin corazón. Si supiera echar males de ojo, ahora mismo estarían rascándose como monos. Eso es, pica-pica, solamente necesita encontrar algún sitio abierto ahora a la una de la madrugada y comprar tres quilos de pica-pica, echarlos en el depósito de agua y hacer saltar la alarma anti incendios. Y cuando pregunte la policía solamente tiene que decir que él es el culpable de todo.

Ella no se sentirá mejor, solamente conseguirá sentirse culpable y encerrarse todavía más en sí misma, pero las películas nos enseñan que si creemos que alguien es malo entonces debe pagar por sus crímenes, así que Vanesa pasará las próximas semanas amargada buscando la manera de destrozarle la vida a un chico por reírse durante una fiesta.

Wednesday, 29 April 2009

El juicio

El juicio no pintaba nada bien. Con su madre desquiciada y su padre muerto, no había nadie que pudiera defender por qué se escapó de casa la primera vez. Y a ella le daba igual.
Mario tampoco podía ayudar, cuando la encontraron había cumplido ya 15 años y tenía un hijo de él. Pero él qué sabía. Se enamoró a primera vista de esa preciosa morena de ojos verdes que pedía limosna con tanta dignidad. Y ella no se lo dijo. De hecho, nunca le dijo nada, ya hace años que no se dignaba a abrir la boca, pero tenía un aire de seguridad que hacía que pareciera mayor de lo que era, y él no pudo o no quiso saber que aún era una niña.
Raquel. Nadie lo hubiera dicho nunca al ver su cruel indiferencia, pero todo lo hizo por la niña, por su hija. Sentía que su vida ya estaba perdida, pero quería darle a la pequeña la vida que ella no tuvo, y por eso dejó que las cosas pasaran, sin más. Cuando la policía se la llevó y el hombre al que quería se convirtió en sospechoso de secuestro, violación y pederastia, cuando el putero de su padre la metió en el burdel para recuperar el dinero que podía haber ganado cuando intentó vender su virginidad.
Ahora Raquel no lo sabe, pero quiere seguir sufriendo. Es su autoestima, ha caído tanto que cree que se merece todas las desgracias que le pasen, que le separen de la familia que intentó tener, para no hacerles más daño todavía. Por eso tiene esa tranquila expresión de complacencia, por eso no mira a nadie, por eso su abogado odia este caso.
Pero nada de ésto habría pasado si la pequeña de seis añitos no hubiera llorado por conocer a su madre. Mario no habría tenido que verla flirteando con un cliente, no se la habría llevado por la fuerza, no habría tenido que oír a los profesores decirle que el abuelo de su hija había ido a buscarla más pronto al colegio, no habría visto a Raquel salir por la puerta antes de recibir la noticia de la policía de que había acuchillado a su padre. Y no tendría que estar testificando para intentar salvar a una persona que no quiere ser salvada.

Tuesday, 28 April 2009

Objetivos

Este blog tiene el objetivo de ser la puerta de escape de mis divagaciones personales. Improvisadas, abstractas, raras y lo que haga falta. Mías y para mí. Y para quien las quiera leer, claro.

Sin la necesidad de que nadie lo lea, pero con la intención de obligarme a ello, aquí voy a ir escribiendo todos aquellos relatos que se me vayan ocurriendo. Porque se me ocurren algunos de allá en cuando, pero siempre se quedan durmiendo dentro de mi cabeza, y como dice Guillermo Ballenato: "motivación, ideas, blabla, blabla y actividad". Bueno, no era así exactamente, pero básicamente quiere decir que sin una actividad que les de vida, todas las ideas que tengas es como si no las hubieras tenido.