Está desorientado, no está en su cama. Las sábanas son suaves y
huelen a una mezcla de suavizante y de sudor. Intenta moverse, y
entonces tiene la impresión de haber cumplido treinta años más en una
noche. Le pesan los brazos, le duele la cabeza y siente la boca pastosa.
Al
incorporarse le sorprende lo frío que está el suelo, desde luego ese no
es su parqué, y la cama parece algo más baja, o puede que sea por el
esfuerzo de levantarse tan dolorido.
Camina siguiendo la pared,
sintiendo el gotelé con la punta de los dedos, arrastrando los pies
descalzos, tropezando con trozos tela no identificados. No encuentra su
ropa.
Al atravesar la puerta le envuelve una ola de frescor y parece que los pulmones se le llenan de oxígeno. No conoce la casa, sigue el sonido de una cucharilla removiendo algo que huele como café
y, al llegar al quicio de una puerta, el sonido se cambia por unos
pasos descalzos acercándose y un cuerpo tibio que lo presiona contra la fría pared
con todo su peso. Siente la presión de sus pechos mientras recibe un beso húmedo y tierno y palpa una cintura femenina y tirando a delgada. Tiene el pelo largo y mojado, con olor a champú, la ropa es de una sola pieza y tela muy fina, y no lleva ropa interior. Quiere saber quién es la desconocida, pero le da miedo romper la magia. Ella cierra una mano sobre la suya y lo guía con firmeza a través de la casa de vuelta al dormitorio.
Le sienta en la cama con un beso más y rebusca en la habitación para recuperar su ropa. Pide perdón por el desorden. Por fin escucha su voz, le suena, y por el tono parece que sonríe. Es una chica de clase con la que no ha tenido mucha relación hasta ahora.
Por fin se atreve a preguntar por la noche anterior, y ella se detiene, parece decepcionada. Claro, demasiado alcohol... pero él no está arrepentido, sólo un poco desconcertado. Cuando le acerca un trozo de tela que suena como unos vaqueros le coge la muñeca y se la sienta en las piernas. Las puntas de sus narices se tocan y puede notar su aliento. Le acaricia la cara, intentando ver si es bonita. Parece preciosa, con la piel suave, el pelo cayendo por la frente, la nariz recta, los labios redondeados. Le pregunta de qué color tiene el pelo, dice que es morena. El único color que él puede ver. Tal vez se enamore.
Monday, 16 July 2012
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